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El proceso de investigación/acción: dimensiones a tener en cuenta

El proceso de investigación/acción implica un aprendizaje significativo, que se define como aquel que tiene en cuenta lo que el alumno ya sabe para poder anclar el nuevo conocimiento y que éste sirva para aprender más sobre lo que ya se conoce, reforzar una idea o producir un cambio. Y cuando este proceso de aprendizaje se hace en grupo y colaborativamente las posibilidades se multiplican.

Por tanto  para aprender partimos desde:

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¿Cómo adquirimos los conocimientos en un proceso de investigación-acción participativa para la creación colaborativa de talleres de educación ambiental?

En una primera fase nos encontraremos con una situación tan compleja (holísticamente compleja) que hará inabordable nuestro empeño si no conseguimos dividirla en partes más pequeñas, las cuales sean susceptibles de ser analizadas más fácilmente. ¿En cuántas partes podemos dividir cualquier problema? En infinitas partes, pero unas serán más importantes que otras. A estas partes le llamaremos “dimensiones”.

En el punto de partida nos preguntaremos cuáles pueden ser los contenidos de la actividad de educación ambiental, a qué grupo de usuarios va a ir dirigido, cuánto debe durar, qué materiales puedo utilizar, qué cosas tendría que aprender a hacer para llevarla a cabo, etc.. Demasiadas cosas para ser pensadas y experimentadas desde un mar de dudas.

Esto implica la necesidad de recurrir a un proceso “de-constructivo” que podría tener estas fases:

1.- Dividir un problema complejo en partes más pequeñas, en dimensiones, susceptibles de ser analizadas con facilidad.

Esto es completamente artificial, ya lo sabemos, puesto que en los sistemas complejos todo se relaciona con todo, estableciéndose relaciones e interdependencias de forma trabada, haciendo imposible un análisis de las partes que forman el todo. Pero esta división en partes solo la hacemos de forma momentánea, es un mero truco para poder analizar las partes una a una. Después volveremos a integrar todas estas partes en un todo, de manera que las dimensiones o variables que forman el todo aparezcan en la realidad como un todo holístico.

2,- Priorizar, eligiendo categorías principales de las infinitas dimensiones posibles.

3.- Simplificar, eligiendo solo las categorías o dimensiones que creamos más importantes o fundamentales.

4.- Focalizar, eligiendo cada una de las partes en las que hemos dividido el problema y estudiando cada una por separado, concentrándonos en una sola parte cada vez.

5.- Partiendo desde lo que ya sabemos y desde los recursos materiales e inmateriales que ya poseemos volvemos a crear algo diferente desde la sencillez, aunque todo sea muy básico. Hagámoslo simple (con los conocimientos que ya poseo, con los elementos materiales e inmateriales de los que ya dispongo), ya tendremos tiempo de ir añadiéndole complejidad.

Nuestra propuesta consiste básicamente en dividir el problema en siete partes o dimensiones (podrían ser solo tres, o catorce o setenta, pero creemos que estas son las esenciales) y hemos decidido que estas partes o dimensiones merecen ser analizadas independientemente en la organización de cualquier recurso o actividad de Educación Ambiental. Esto no es un dogma, es una premisa que se toma como punto de partida y que sin duda se somete a evolución a través del trabajo que vais a realizar.

Esta división en dimensiones es importante para hacer más fácil la comprensión de todos los aspectos que debemos tener en cuenta. Es simplemente una herramienta para poder analizar más fácilmente un problema.

Las dimensiones persiguen el objetivo de ser analizadas por separado. Desde el análisis crítico, participativo y colaborativo, podemos dotar de contenidos a cada una de ellas por separado, hacer que evolucionen, cambiarlas,  modificarlas una a una creando un nuevo producto y volver a integrarlas en un todo. Las dimensiones podrían ser éstas:

1.- Técnica: En esta dimensión tenemos dos aspectos:

a) Los fundamentos teóricos: las fórmulas, conocimientos teóricos, los ingredientes, las proporciones, las mezclas, el manejo de los materiales, etc.

b) Los procedimientos: La forma correcta de hacer una cosa (ojo, puede haber muchas formas correctas de hacer algo) como la secuencia correcta en la elaboración de una fórmula, en la dinámica del taller, en la utilización de los distintos elementos, incluso en su preparación.

 

2.- Hilo conductor de la historia o guión lógico: Cuando realizamos una actividad de Educación Ambiental estamos contando una historia, y no podemos contar la historia con un mal guión. En esta dimensión investigaremos sobre los conceptos técnicos propios de cada actividad, elaborando un glosario de términos específicos. También tendremos en cuenta en esta dimensión la secuencia u orden en el que vamos a contar la historia. Los elementos básicos de cualquier historia son: planteamiento, nudo y desenlace.

 

3.- Estilo: El concepto más importante en esta dimensión es la creatividad y la capacidad de empatizar con el tipo de personas a las que va dirigida la actividad (niños, adolescentes, adultos, tercera edad, grupos familiares, discapacitados físicos o psíquicos etc…).

Elegiremos el lenguaje y el estilo que mejor nos parezca para desarrollar la actividad: desenfadado, imaginativo, científico, teatralizado, participativo, expositivo, teniendo en cuenta el tipo de usuarios al que va dirigida, así como el escenario y el contexto en el que se va a realizar. ¿Se hace en un sitio cerrado, un aula, una sala? ¿Se hace en la calle? ¿Es un ambiente silencioso o ruidoso?  ¿De qué espacio disponemos?

 

4.- Dinámica de grupos: En esta dimensión pondremos en práctica nuestra capacidad para manejar, llevar o conducir a un grupo, así como la interacción entre el educador y los usuarios y también entre ellos mismos. ¿Cómo actuar ante personas conflictivas? ¿Cómo involucrar activamente en la acción? ¿Cómo motivar para que los participantes cuenten lo que saben y lo compartan? ¿Cómo hacer que pasen un rato divertido, aprendan jugando y que se fomenten las relaciones sociales?, etc…

 

5.- Temporalización de la actividad: No es lo mismo una actividad dirigida a niños de 6 años, que a adolescentes, que a adultos, grupos familiares… No es lo mismo una actividad dentro del programa curricular de un centro de enseñanza que un taller para una asociación, entidad pública o privada, feria, certamen, evento, etc… Tendremos que ser capaces de adaptar los contenidos de un taller a las disponibilidades de tiempo de un grupo de personas determinado. También deberemos cumplir con los tiempos previstos de realización del taller o actividad.

¿Cuánto ha de durar una actividad para niños? ¿Y para adolescentes? ¿Y para adultos? ¿De qué depende la duración de un taller?

 

6.- Gestión de los materiales fungibles y no fungibles de cada taller o actividad que ofrezcamos y del número de participantes: ¿Son siempre los mismos materiales? ¿Cuánto material fungible he de preparar? ¿Cómo lo organizo? ¿Dónde compro los elementos? ¿Cuántas personas como máximo han de participar en un taller? ¿Cómo controlar la participación cuando el taller se hace en la calle?

Un aspecto importante es la escenificación de la actividad. Con todos nuestros materiales crearemos un escenario especial, algo que sea atractivo y genere curiosidad en nuestros usuarios incluso antes de que dé comienzo el taller.

 

7.- Trasfondo educativo: En esta dimensión analizaremos la transversalidad de la Educación Ambiental y su implementación en todo tipo de actividad como telón de fondo.

¿Que perseguimos con el desarrollo de cada actividad?
¿Qué conceptos desarrollamos para provocar sensibilización medioambiental a través de esta actividad y “por la puerta de atrás”?
¿De qué estamos hablando cuando decimos que la Educación Ambiental es transversal?

 

Volver a integrar las dimensiones en un todo

El análisis y estudio de estas dimensiones en cada una de las actividades que vamos aprendiendo nos llevará a un conocimiento holístico, en el que volveremos a integrar de manera entrelazada las dimensiones que acabamos de analizar separadamente, porque esta separación momentánea ha sido solo un truco, una herramienta heurística que nos ha servido para reflexionar, para relacionar, para crear y también para aprender.

Ahora volvemos a integrar todos los nuevos conocimientos adquiridos en un todo:

Cuando estamos realizando el taller, cada una de las dimensiones del mismo aparecen ante nuestro público como una historia integrada, como un divertimento, un pozo lleno de sorpresas, de recuerdos, de curiosidad no exenta de emociones, pues debemos transmitir los valores del Desarrollo Humano Sostenible de manera entreverada en nuestra historia.

El mensaje subyace en el contenido y en la acción, entrando en las vidas de nuestro público por la puerta de atrás. Si el terreno estaba suficientemente abonado el mensaje florecerá por sí mismo.

Esto que os acabamos de exponer es un pequeño plan para seguir el modelo de investigación-acción participativa, para que sea compartido por todos y para que entre todos sea sometido a cambios, mejoras, adición de nuevos aspectos o dimensiones a tener en cuenta.

 

Basta de teoría, pasemos a la acción

Bien, una vez expuesta la teoría pasamos a la acción. Lo que nos interesa es que en relación con cada una de las dimensiones anteriores nos hagamos preguntas a nosotros mismos (porque la investigación siempre empieza por una pregunta, lo que suscita la necesidad de una respuesta):

  • 1.- Qué se yo de éste asunto.
  • 2.- Qué más cosas me interesaría saber.
  • 3.- Dónde puedo acudir para extraer la información que necesito.

Estas preguntas son los puntos de partida para buscar las respuestas mediante la puesta en acción. En la medida que vamos organizando nuestro conocimiento, lo plasmamos por escrito, pedimos ayuda, luego añadimos lo que vamos averiguando en relación con los aspectos que desconocíamos, y por último lo compartimos con el grupo.

No es necesario que por fuerza se tenga que elaborar un documento conjunto como un compendio del saber de todo el grupo, basta con que se viva el proceso. Cada uno elaborará sus propias conclusiones, las que para él tienen más valor ¿Qué sucederá entonces?…….esto es lo que iremos averiguando poco a poco.

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Una reacción a El proceso de investigación/acción: dimensiones a tener en cuenta

  1. Lina Warbet dice:

    Muchas gracias por esta herramienta que sirve para cualquier proceso y situación en la vida. Sabiamente explicado, sencillo y con alma. Muchas gracias.

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