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Educadores ambientales en acción disfrutando de la Sierra de Mariola

Todos los miembros de este equipo nos sentimos parte de la naturaleza y entrar en contacto con ella es una manera más de potenciar vínculos de respeto y amor por lo que nos rodea y si ese contacto se hace compartiéndolo con otras personas, los vínculos humanos también se afianzan, así es que ¡cómo no salir al campo juntos!.

Dicho y hecho. Desde la alegría de un nuevo grupo de educadores ambientales y los que nos sentimos privilegiados guiándoles y aprendiendo de ellos, nos dejamos fluir y juntos decidimos hacer una ruta por la Sierra de Mariola. Todas las propuestas que se hicieron eran igual de bellas pues el foco lo poníamos en compartir un día fuera del aula de Corazón Verde desde el sentir.

Elegimos la propuesta de Manolo, un Educador Ambiental experto en rutas e interpretación del paisaje y ¡qué qué bella ruta nos mostró!. ¡Gracias ser humano especial! Partimos desde  el pueblo alicantino de Alfafara, que seguro que ya habéis averiguado todos de dónde le viene su bello nombre…¿no? ¡Es muy fácil! Sólo hay que fijarse en algo que hay muy abundante por el pueblo y que nos supo a gloria bendita al terminar la ruta…Si aún no lo habéis averiguado, pronto nos lo contará nuestra historiadora del grupo, Concha, que como siempre es un placer oírla y aprender de ella y de su memoria prodigiosa.

Educadores ambientales en acción, visitando Alfafara

Educadores ambientales en acción, visitando Alfafara

Entre olivos, almendros y cerezos en flor iniciamos la subida hacia la Sierra de Mariola. Para los que no la conozcáis, es una de las montañas más emblemáticas de la provincia de Alicante, declarada Parque Natural en el año 2002, con una gran riqueza en plantas aromáticas y medicinales y donde la presencia de encinas y coscojas nos recuerdan el verdadero bosque mediterráneo.

Olivo,  estribaciones de la Sierra de Mariola

Olivo, estribaciones de la Sierra de Mariola

 

Cerezo en flor, subiendo a la Sierra de Mariola

Cerezo en flor, subiendo a la Sierra de Mariola

La ruta fluía sin prisas, disfrutando de todo lo que el paisaje antropizado y silvestre nos ofrecía a nuestro camino y disfrutando de las aportaciones de todos, llenas de sabiduría popular y entusiasmo compartido por contar y escuchar. ¡Se puede pedir más!

¿Redordáis cómo nos explicaba David S. Fornés el uso que sus abuelos le daban a las matas de las aliagas? Sí, eran el mejor instrumento para deshollinar las chimeneas. Yo sabía de sus usos para ayudar a eliminar el pelo de los cerdos una vez «sucarrados» y por supuesto como mata para encender la lumbre en las calderadas de destilación de plantas aromáticas, oficio que se hacía hasta no hace mucho tiempo en el pueblo de Alfafara.

Ulex parviflorus, aliaga, arguelaga Sierra de Mariola

Ulex parviflorus, aliaga, arguelaga Sierra de Mariola

Qué maravilloso es cuando te encuentras con más personas por el camino y como educadores ambientales curiosos, muy curiosos que somos pues claro nos paramos a preguntarles y a aprender. ¡Fantástico estaban recolectando deliciosos espárragos silvestres!!

Recolectando espárragos silvestres

Recolectando espárragos silvestres

Recolectando espárragos silvestres

Recolectando espárragos silvestres

Nuestro fantástico guía de ruta, Manolo, nos llevó a un tranquilo lugar sombreado donde recuperar fuerzas y desde donde teníamos unas bellas vistas del pueblo de Alfafara.

Vistas de Alfafara

Vistas de Alfafara

Un alto en el feliz camino hacia la Sierra de Mariola

Un alto en el feliz camino hacia la Sierra de Mariola

 

Y por el camino el agua, las fuentes, la vida nos iba contagiando alegría más todavía de la que sentíamos compartiendo juntos esta jornada.

Disfrutando del agua en los aledaños de la Sierra Mariola

Disfrutando del agua en los aledaños de la Sierra Mariola

 

Nuestro sentir nos llevó a darle las gracias a la madre naturaleza abrazando árboles para sentir su fuerza. Un maravilloso abrazo colectivo, nos sentimos «duendecillos» dentro del bosque.

Abrazo colectivo a la naturaleza en la Sierra de Mariola

Abrazo colectivo a la naturaleza en la Sierra de Mariola

Tras la subida y el descanso para almorzar camuflados dentro del bosque, llegó la bella bajada, un fantástico sendero donde quedarse ojiplático disfrutando de las plantas, la vegetación, las rocas, el abrupto relieve de la Sierra y el paisaje lejano de los pueblos que la rodean. ¡Un sentimiento de libertad y de fuerza nos contagiaba a todos!

Magia compartida en la Sierra de Mariola

Magia compartida en la Sierra de Mariola

Al llegar a Alfafara por la tarde, alegremente cansados, no podíamos dejar pasar disfrutar de otro de sus bellos recursos, el agua, fresca, limpia, clara, así es que nos deleitamos rehidratándonos en sus fuentes y visitando su fantástico lavadero.

Fuente de Alfarafa

Fuente de Alfarafa

Y para terminar le rindo un pequeño homenaje a algunas de las plantas que nos encontramos en nuestro camino. Os animo a que tratéis de ponerles nombre y recordemos entre todos algunos de sus usos. ¿Qué os parece? Les he puesto un número a cada foto de planta y así si queréis compartir vuestra sabiduría en los comentarios, sólo tenéis que mencionar el número de la planta y contarnos cosas sobre ella. ¡¡Ánimo!! Y sería fantástico conocer a través de las fotos que hicisteis vuestra visión de este fabuloso día juntos.

 

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Estoy convencida de que ha nacido un nuevo grupo de seres humanos: Educadores ambientales por el cambio.

¡¡Gracias a todos por ser como sois!! Y deseando volver a compartir otro mágico día con todos.

 

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