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La vida del suelo

El suelo es un ser vivo que nace, se desarrolla, y puede morir si no respetamos el complejo sistema de relaciones no apreciables a la vista y que llegamos a poder  entender cuando descubrimos la gran diversidad de formas de vida que alberga un suelo y somos conscientes de las consecuencias de nuestros actos.

Desde un punto de vista más técnico,  ¿os preguntáis si el concepto de “suelo” ha evolucionado a lo largo de la historia?

Ciertamente, lo que entendemos hoy por suelo ha sido resultado de la suma de conocimientos que se han ido adquiriendo a lo largo de los años.

Una de las definiciones de suelo, relativamente recientes y que me parece interesante, dice así:

 ”El suelo es la parte más superficial de la corteza terrestre, con un espesor que varía de unos pocos centímetros a dos a tres metros, en donde los reinos vegetal y animal establecen una relación íntima con el reino mineral. Los vegetales toman del suelo agua y nutrientes y los animales elaboran su propia materia a costa de los vegetales. Los residuos de animales y vegetales vuelven al suelo, en donde la materia orgánica se descompone por la acción de microorganismos para dar de nuevo los productos originales” (El suelo y los fertilizantes, Fuentes Yagüe, 1994, pág.9)

Suelo fértil de la montaña del Maigmó en Alicante

Suelo fértil de la montaña del Maigmó en Alicante

 Desde luego de esta definición podemos sacar, al menos, una conclusión clara: el suelo es un sistema y como tal, complejo.

 ¿Y cómo empezó todo?

Parece ser que la primera clasificación que se hizo del suelo data del año 160 a.C. y su autor, Catón, lo definía como las tierras propicias para los viñedos, huerto y trigo..

Más adelante en el año 45 d.C., Columella, el escritor más importante sobre agricultura del imperio romano, hacía una clasificación de las tierras como ricas, pobres, fuertes y esponjosas.

¡¡Qué curioso amigos, porque cuando yo describo en los cursos cómo debería ser la textura de un suelo, empleo la metáfora de la magdalena casera!!! ¿Os imagináis por qué?

Pero sigamos con la historia.

En el siglo XII Ibn-al-Awan, agrónomo andalusí de la época almohade, clasificaba los suelos por el color, el sabor y el olor y evaluaba la fertilidad mediante la observación del vigor de la vegetación.

Los hortelanos nos fijamos en el vigor de nuestras hortalizas creciendo en el huerto para intuir si tendremos o no buena cosecha, ¿no es cierto?

En el siglo XVIII Walerius, doctorado en medicina y titular de una de las primeras cátedras de química, considerado el fundador de la química agrícola,  analizó las plantas y las comparó con el análisis químico de los suelos en que crecían, llegando a la conclusión de que el humus era una fuente nutritiva que combinado con la fracción mineral favorecía el desarrollo de los vegetales.

En el siglo XIX, los científicos alemanes Herman Hellriegel y Herman Wilfarth y el francés J.B. Boussingaut, comprueban la fijación del nitrógeno por las bacterias, observando los nódulos que se formaban en las raíces de las leguminosas.

Estaba claro que uno de los factores importantes, hasta el momento, para la agricultura era el suelo, como decía Liger, (1658-1711) autor de un tratado de agricultura titulado “Economie générale de la campagne ou Nouvelle maison rustique”

El principal fundamento de la agricultura es indudablemente, conocer la naturaleza de la tierra que queremos cultivar para no negarle ninguno de los cuidados que le son necesarios para ponerla en situación de darnos trigo. Si no perdemos nuestro tiempo y nuestro esfuerzo.

Es a primeros del siglo XX cuando Dumont nos propone una clasificación del suelo basándose en los nuevos métodos de análisis físico que ya le permitían evaluar la proporción de los elementos del suelo (arena, limo y arcilla), pero ¡¡¡qué pena!! fracasó, pues consideró el suelo un medio poco complejo.

 

Test del rulo para averiguar la textura de un suelo: arenas, limos y arcillas.

Test del rulo para averiguar la textura de un suelo: arenas, limos y arcillas.

¿Quiénes fueron los precursores de la edafología moderna, ciencia que estudia el suelo, su origen, composición y evolución? Los rusos, a través de su escuela de geografía, fueron quienes se tomaron en serio esta importante disciplina que pronto adquirió la importancia que se merece impulsada por las escuelas americana y francesa.

La Edafología nos ofrece una nueva visión del suelo en la que por supuesto ya no es considerado como algo sencillo, como una simple capa inerte y laborable de unos 30 cm. aproximadamente para pasar a ser considerado “un medio especial”, muy complejo que está en constante evolución y que nace, se desarrolla y muere. Y esto no es sólo una reflexión filosófica, sino que está demostrado científicamente y que además podemos observarlo con nuestros propios ojos.

Ante ese sistema complejo que es el suelo solemos maravillarnos con lo que podemos ver, que no es poco, es decir, las plantas, los árboles, los diferentes colores de un suelo. Pero un suelo es mucho más que lo que vemos, de hecho son mucho más numerosos e importantes los seres vivos de un suelo que no podemos apreciar a simple vista, como hongos, bacterias, actinomicetos…¿os acordáis cuándo detectábamos la presencia de actinomicetos? Sí cierto, cuando percibimos el olor a tierra mojada.

El ser vivo más grande del planeta es un hongo que cubre una superficie de 890 hectáreas, ¡¡¡madre mía casi como 890 campos de fútbol!!! y que tiene una edad de unos 2400 años.

Se trata de la Armillaria Ostoyae, popularmente conocida como “Seta de miel”. En este enlace podréis leer más cosas sobre este magnífico ser vivo y ver estupendas fotos del mismo.

http://maikelnai.elcomercio.es/2007/01/24/%C2%BFcual-es-el-ser-vivo-mas-grande-del-planeta/

Os propongo un sencillo reto. Introduzcámonos en el suelo, como si fuésemos duendecillos o pequeños seres vivos y busquemos quiénes son nuestros vecinos, qué función tienen y por qué es importante o no su presencia.

Y para alimentar vuestra curiosidad empecemos por tratar de poner nombre a estos seres vivos:

¿Quién soy?¿qué función cumplo?

¿Quién soy?¿qué función cumplo?

¿Qué soy?

¿Qué soy?

 

¿Cómo me llamo?

¿Cómo me llamo?

 

¿cómo me llamo? ¿Qué función cumplo?

¿cómo me llamo? ¿Qué función cumplo?

 

¿Soy perjudicial o soy buena para el suelo?

¿Soy perjudicial o soy buena para el suelo?

Y entre estas dos imágenes que os propongo, ¿en cuál de ellas se entiende mejor la complejidad del suelo y su característica vital como ser vivo?

 

Olivar ecológico

Olivar ecológico

Olivar convencional

Olivar convencional

El sabio refranero español nos habla del suelo, las plantas, el hombre y creo que tras estas dos imágenes viene que ni que «pintao» este dicho popular que algún sabio agricultor dijo algún día:

«Tierra que ni hierba cría nunca será mía»

Ya os imagináis con qué foto me quedo yo, ¿no? bueno si todavía lo dudáis en la próxima clase presencial os va a quedar ya claro, claro del todo.

 

 

 

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